Los delitos contra el medio ambiente salen baratos, sobre todo cuando son las Administraciones las que atentan contra el.
Hay varias formas de atentar contra el medio ambiente desde el poder, puede ser que la Administración de turno no cumpla su propia Legislación. Si es una Comunidad Autónoma a veces no cumple la Estatal, algunos Ayuntamientos no cumplen ninguna, y de la Unión Europea mejor no hablar. El Tratado de Kioto... pues ya sabeis lo que pasa con el, no lo cumplen ni los que lo suscriben, ni los que venden sus coheficientes a paises desarrollados.
Pienso que los delitos ecologicos deberian tener castigos proporcionales al daño causado, pero, ¿como se castiga a una Administración?.
La Administración Local, Estatal, o Autonómica, es la tutora del medio ambiente en el ámbito que le pertoca, y como tal, debe ejercer de garante, poniendo los medios necesarios para ello.
La dejación de este deber tutorial sobre el medio ambiente, la corrupción que destruye el litoral, o cualquier actuación similar que cause daño al medio ambiente, deberián ser delitos muy graves, y como tal, los responsables deberian responder con su patrimonio, o con su libertad, ademas de reponer el daño causado, si esto es posible claro.
Como explicar lo que está sucediendo en el litoral Levantino, sin citar una retahila de delitos necesarios para llevarla a cabo. Yo opino que nos están expropiando el medio ambiente, y algunas Adminitraciones son complices.
Como explicar a las nuevas generaciones, que las playas no les pertenecen ya, que el monte tiene dueño, o que los parques naturales son urbanizaciones de lujo.
La foto que acompaña es de la playa de la Malvarrosa en Valencia, actualmente conocida como la Malvagrua.

En una reciente conferencia en Valencia de Antonio Vercher (Fiscal general de medioambiente y patrimonio), repasaba las causas por las que a su juicio la idea de delito al medioambiente sufría un cierto retraso desde que uera creada esta fiscalía.
Primero habló (con alguna anécdota con cierta gracia) como incluso en la propia administración había costado entender dicho delito, aunque no hubiera mala intención en ello.
Segundo, atribuía las dificultades, a que con el delito medioambiental no existe el mismo grado de empatía que con otros. A la inmensa mayoría nos repugna un caso de violación o asesinato, pero no sucede lo mismo si la agresión se ejerce sobre el medio ambiente.
Tercero y esto es más grave, es cuando el delito va asociado a un beneficio económico, real o ficticio, en el que presumiblemente participa una parte importante de la sociedad. Es un buen ejemplo el delito urbanístico, asociado a una idea de desarrollo y que proporciona empleos, viviendas,... y que al fin y al cabo mueve la economía aunque sea a corto plazo. Entonces la sociedad mira a otro lado, y olvida incluso que hay que cumplir las leyes.
Lo grave de esta tercera causa, es que su incidencia ya no es puntual. Afecta al medio ambiente, al patrimonio, al territorio, en una escala sin precedentes. En este tipo, se enmarca los casos de promociones inmobiliarias desordenadas, sus campos de golf asociados, que despiertan cuanto menos inquietud en una parte de la población eminentemente urbanita. Pero no olvidemos los otros sin que este modelo insostenible no podría subsistir: vertederos, canteras o parque eólicos (en cualquier lugar) agreden el medio ambiente en las tierras de interior lejos de la vista de la mayoría. Si los primeros cuentan de cierta crítica, de los segundos muy poca gente se acuerda.
De acuerdo con tu reflexión paisajesdealpuente.
Considero que cualquier persona con inquietudes, en su ámbito de influencia debe ser un agitador de conciencias, e intentar despertar a está sociedad adormecida por el consumismo, que mira hacia otro lado cuando se arrasa un litoral, o cuando se llevan a cabo proyectos faraonicos y megalomanos.
Nos debe dar igual sea quien sea el infractor, privado o público. Cuantas veces la Administración nos cuela el gol de "por interes social", o "por interes general".
Siempre ganan los mismos, con la complaciencia de la mayoria, y ante la duda, el perdedor siempre es el entorno natural.
Un saludo.